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Participaciones preferentes

Las participaciones preferentes son emisiones de deuda sin un plazo definido. La entidad paga una rentabilidad según sus resultados. Así pues, durante los años de crecimiento económico se pagaron elevados intereses y, actualmente con la crisis, esta rentabilidad puede llegar a ser nula en la mayoría de casos.

 

Los puntos clave para entender el funcionamiento de las participaciones preferentes son:

 

  • Las acciones preferentes no son acciones ordinarias, pues no tienen derecho de voto aunque sí tienen prioridad de cobro sobre los accionistas.
  • Las acciones preferentes no son depósitos con una rentabilidad fija.
  • En caso de quiebra del banco, las participaciones preferentes no están garantizadas por el Fondo de Garantía de Depósitos, el cuál cubre hasta los 100.000 euros de los “depósitos en dinero y en valores u otros instrumentos financieros constituidos en las entidades de crédito”.
  • La directiva europea sobre mercados de instrumentos financieros (MIFID) obliga a los bancos a someter a un examen a sus clientes antes de venderles productos financieros complejos. Si desconocen qué están contratando, la entidad tiene prohibido firmar el trato. Sin embargo, existen muchos casos de clientes que no sabían qué producto habían contratado.
  • En caso de querer vender las preferentes por no ganar nada, el propietario de estas participaciones puede acudir a los mercados secundarios donde cotizan (Mercado AIAF, mercado mayorista de renta fija privada). Sin embargo, pueden valer menos o nada de lo invertido, por lo que es posible no encontrar compradores.
  • El endurecimiento de los requisitos exigidos a las entidades por la Autoridad Bancaria Europea (EBA) ha impulsado a bancos y cajas a proponer el canje de las preferentes por acciones ordinarias y otros instrumentos que computen como capital.
  • A partir de 2013, la EBA exige tener un 'colchón de capital' (core capital) mínimo del 8%. Es decir, que la suma de acciones y fondos disponibles en el acto equivalgan al 8% del conjunto de activos con riesgo de impago.
  • Las entidades no nacionalizadas ofrecen normalmente recomprar las preferentes o cambiarlas por acciones ordinarias, bonos convertibles en acciones o deuda a plazo fijo como las obligaciones subordinadas. Optar por las acciones depende del riesgo que quiera emprender el cliente de la entidad. El bono convertible es una emisión de deuda que ofrece una rentabilidad y puede ser canjeada por nuevas acciones a un precio prefijado. 

 

Con el objetivo de que el cliente pueda recuperar el dinero invertido en participaciones preferentes, ofrecemos asesoramiento sobre las diferentes vías de actuación:

 

  • Actuación extrajudicial con la entidad bancaria.
  • Aceptación de la oferta de canje.
  • Demanda a la entidad bancaria.

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